Anna recibe una carta anónima en la hay una declaración de amor. Lee la carta, escritura uniforme, informal, pero que al mismo tiempo declara amor. Cree conocer aquella hermosa caligrafía. Pero no consigue acordarse de la persona que lo escribe asique decide acudir a una vieja amiga,Romina que está en su camerino, leyéndose el guión de aquel dia, atenta a las palabras impresas en aquel folio, intentando memorizarlas. Después de mucho tiempo empieza el programa, ellas siguen sin saber quien hasta que anna ve a Dani. Llega el momento del beso, Anna esta nerviosa, Dani también se acercan lentamente y cuando sus labios estan apunto de rozarse entra flo, intentan disimular hablando sobre Astorga y Mollet. Acaba el programa y Anna está recogiendo sus cosas, cuando Dani, sigilosamente, entra al camerino.-Hola. se miran apasionadamente y sin poder remediarlo comienzan a besarse y a desnudarse (en el camerino, LOL)
Dani se pone encima de ella, sus cuerpos desnudos, sudados y rebosantes de pasion y lujuria se desean, se tocan provocando que suba la temperatura entre ellos. Dani coge un condon del pantalón, se lo pone con la ayuda de Anna y, lentamente, entra en ella.
Y así, en el incómodo sofá de cuero negro, acariciándose, se aman de nuevo. No se sabe dónde empieza él ni dónde acaba ella.
- Te quiero - susurró él, acariciando con su aliento un mechón rubio del pelo de aquella pequeña gran mujer.
Y, con las mismas, un rato después, estaban vistiéndose. Ya no sentían miedo. Ya no sentían tristeza. Tan sólo amor, felicidad, complicidad con el otro.
- Y yo - responde al comentario de su compañero.
′Es mío, mi novio′ Ríe al escuchar esas palabras en su cabeza. Cuatro simples palabras, conjuntos de letras que significan algo, y que a ella le hacen ser la persona más feliz del mundo.
Y entonces, en el coche de él, mientras se acarician las manos, conducen hasta la casa de ella.
- Gracias por traerme amor - sonríe ella
- No es nada, cielo, lo que sea con tal de estar contigo más tiempo
Y, estando triste porque no quiere que se vaya de su lado, roza sus labios con los de él. Un roce demasiado bonito, demasiado romántico y largo, que a ellos les parece rápido.
- Mañana nos vemos preciosa.
- Te quiero.
Felices, ella sube a su casa y él conduce por el asfalto. Hace que las ruedas de su coche rueden felices por la carretera, veloces y tranquilas, sin prisas, sin nervios.
Llega a su casa. Una calle de bonitos y lujosos chalets en las afueras de Madrid. ′Sí que tengo buena vida′ Y, con este último pensamiento, suelta una carcajada de felicidad, haciendo un gesto victorioso con el brazo derecho.
- Te quiero - susurró él, acariciando con su aliento un mechón rubio del pelo de aquella pequeña gran mujer.
Y, con las mismas, un rato después, estaban vistiéndose. Ya no sentían miedo. Ya no sentían tristeza. Tan sólo amor, felicidad, complicidad con el otro.
- Y yo - responde al comentario de su compañero.
′Es mío, mi novio′ Ríe al escuchar esas palabras en su cabeza. Cuatro simples palabras, conjuntos de letras que significan algo, y que a ella le hacen ser la persona más feliz del mundo.
Y entonces, en el coche de él, mientras se acarician las manos, conducen hasta la casa de ella.
- Gracias por traerme amor - sonríe ella
- No es nada, cielo, lo que sea con tal de estar contigo más tiempo
Y, estando triste porque no quiere que se vaya de su lado, roza sus labios con los de él. Un roce demasiado bonito, demasiado romántico y largo, que a ellos les parece rápido.
- Mañana nos vemos preciosa.
- Te quiero.
Felices, ella sube a su casa y él conduce por el asfalto. Hace que las ruedas de su coche rueden felices por la carretera, veloces y tranquilas, sin prisas, sin nervios.
Llega a su casa. Una calle de bonitos y lujosos chalets en las afueras de Madrid. ′Sí que tengo buena vida′ Y, con este último pensamiento, suelta una carcajada de felicidad, haciendo un gesto victorioso con el brazo derecho.
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